En el polvazal

Posted by on 19 diciembre, 2014

Estuvimos en un viaje misionero a Managua este fin de semana para visitar dos de las iglesias en las que algunos de nuestros estudiantes suecos realizan sus prácticas con Testa Mission algunos fines de semana al mes. Visitamos dos barrios de Managua donde salimos en grupos pequeños para ofrecer oración y hablarles de Jesús. Y en Managua al final de la temporada de lluvias con vientos polvorientos de invierno, una sombrilla contra el sol abrasador ya no es una buena idea – una sombrilla volteada no sirve para nada. Pero en medio del polvo, el ruido urbano, el viento y el solazo también los valientes estudiantes aguantaron todo el día. Los estudiantes nicaragüenses consideraron los suecos un poco exagerados, pero es difícil de bajar el ritmo cuando uno creció en un país donde tiene que mantener la rapidez para mantener el calor en el frío viento.

Nos encontramos con muchas personas y por muchos de ellas oramos. Una mujer que conocí no ha dejado mis pensamientos en los días que han pasado; la conocimos cuando ella estaba en su camino hacia el autobús y se detuvo cuando preguntamos si podíamos orar por ella. Recibía ayuda de un joven que iba a viajar en el mismo bus y nos dimos cuenta de que era ciega de nacimiento. Pero cuando pidió oración, no era principalmente por la vista, pero por su hija de cinco años por cual perdió la custodia 10 meses anteriores. Oramos por ella y su hija, nos abrazamos y después oramos de nuevo, esta vez para que recibiera llenura del Espíritu Santo y tener la fuerza para ser madre al hijo que vivía con ella. Le ayudamos hasta la parada de autobús, desde allí iba a llegar a un mercado para vender dulces, la forma en que se mantenía económicamente.

El efecto acumulativo de todos nuestros esfuerzos el sábado sólo conoce Dios, pero mi oración es que lo poco que podíamos hacer por todas los pequeños se multiplican y hagan que el reino de los cielos crezca; que la luz de Dios brilla en medio del polvo urbano y que las vidas de personas quebrantadas se siguen cambiando.
La ciudad

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